
Quien soy
En el mundo contemporáneo, el trabajo de una fotógrafa artista se entrelaza con diversas disciplinas, permitiéndole explorar y expresar valores declarados que trascienden la mera captura de imágenes. A través de su lente, esta profesional de la fotografía ha logrado contar historias que reflejan la esencia del ser humano y las interacciones cotidianas, como las que se dan en el ámbito de correos y telégrafos. Cada imagen que crea no solo es un retrato visual, sino una declaración sobre el valor de la comunicación y la conexión entre las personas.
Como trabajadora de la empresa de correos y telégrafos, la fotógrafa resalta la importancia de la correspondencia y el legado que deja cada carta, paquete o mensaje enviado. Su trabajo revela la belleza en los pequeños actos de envío y recepción, capturando momentos que, aunque parecen efímeros, llevan consigo significados profundos. La artista utiliza su habilidad para resaltar cómo la fotografía puede transformar elementos cotidianos en obras que cuentan la historia de una sociedad en constante cambio.
Mediante exposiciones y proyectos fotográficos, esta fotógrafa no solo promueve sus valores declarados, sino que también invita a la reflexión sobre la relevancia de la comunicación en un mundo cada vez más digital. Su arte, vinculado a la noble labor de correos y telégrafos, actúa como un puente entre el pasado y el presente, recordándonos que detrás de cada envío hay una historia que vale la pena contar. Así, ella demuestra que la fotografía es un medio poderoso para reivindicar valores esenciales en cualquier contexto laboral.
1998 Barcelona

A través de la fotografía como lenguaje expresivo, la exposición “Valores Declarados” invita a la reflexión sobre la comunicación y el significado que los objetos cotidianos pueden tener en nuestras vidas. En este contexto, la fotógrafa, artista, documentalista y antropóloga teje una narrativa visual que se adentra en los diversos aspectos de los objetos de comunicación gestionados por Correos y Telégrafos. Las cartas, telegramas y paquetes, que a menudo consideramos meros vehículos de información, se convierten en símbolos de afecto, burocracia y distancia, revelando su potencial para evocar emociones y conexiones humanas.
Mediante esta serie de imágenes, se establece un diálogo simbólico que nos invita a cuestionar nuestra relación con estos elementos cotidianos. Cada objeto se presenta como un testimonio de historias personales, de momentos compartidos y de la incomunicación que a veces acompaña al intercambio de mensajes. Así, la exposición no solo celebra la función práctica de la comunicación postal, sino que también la eleva a una dimensión emocional y cultural, invocando la reflexión sobre cómo nos conectamos y desconectamos en un mundo cada vez más digitalizado.